Preguntando

•Enero 18, 2009 • Dejar un comentario

¿Que seria de el sin tu sonrisa?

Que seria de las palabras, que seria de las miradas….

¿Que seria del arbol viejo, que ya cansado deja sus ramas a tu aliento?

Que seria???

Augurios

•Enero 8, 2009 • Dejar un comentario

Los muros son decadencias del tiempo
-nacen en el, viven en el-
las gotas de lluvia, que acarician el espacio mientras rompen con el.
Hoy quiza se encuentre ya el alma desnuda, quiza ya no espere el rio,
hoy quiza me sumerja en lo que llaman olvido, y quiza me pierda.

Deja el rostro azulado de la muerte a un lado, descansa sobre la arena mojada, siente como el viento trepa por la espina dorsal; de nuevo, solo queda el silencio.

•Diciembre 22, 2008 • Dejar un comentario

Se acabo el año.
Nicolas

Al ocaso

•Diciembre 11, 2008 • Dejar un comentario

Asi bajo la sombra fue retoñando el tiempo

Las paredes se inflaban de viento,

ociosos resguardaban los dioses

era la puerta a la eternidad.

Caronte, dios sin dioses

Sobre la piel de aguas olvidadas

una barca rompe la monotonia,

los ojos aquí parecen voces.

Bajo el lecho se dibuja la silueta de mil dolientes,

vez las manos del barquero,

y te pierdes en los pliegues de la eternidad.

•Diciembre 10, 2008 • Dejar un comentario

Hay silencios y colores de pastel en el atardecer, paisajes nublados en la distancia; tonos rojos, azules y pálidos que el viento mezcla y difumina.

El sol habría de morir hoy, o eso dicen, son ellos; los partidarios del fin del mundo. La extrañeza del mundo no radica en sus innumerables diferencias, ni en los pequeños y patéticos trozos de poder, por los que unos cuantos forcejean mientras pisotean al resto del mundo.  Radican en la imposibilidad de muchos de poder dar una bocanada de aire fresco, y de ver de cuando en cuando la noche estrellada y el fulgor  en el que se  balancea la luna.  También radica en la imposibilidad de, más bien unos pocos, de ver las estrellas cada noche,  cada vez que pueden; de explotar el plano hasta saturarse, dejar de lado su hambre constante, descansar.

Cuando no queda más que el exceso es cuando ya no se descansa; el cerebro pierde su horizonte, ya que las emociones, su pegamento, está ausente, el hambre del consumo, valga la redundancia, se consume así mismo y todo lo que lo rodea.  Esta sigue siendo, en parte, la temática de la soledad: En las condiciones en que el ser humano se hacina cada día mas y mas; y no solo por el desmedido crecimiento sino también por las desmedidas diferencias cualitativas, el individuo pierde poco a poco su derecho a la soledad, a construirse una individualidad. No es que se lleve a una despersonalización del ser, el ser no es por naturaleza individual, no es por naturaleza nada.  La individualización, como se propone, es un estado de diferenciación “consiente” del nodo al resto de su nodos, es ser individuo con el saber que este tipo de conceptos surge como contingencia a la existencia social.

En un sentido es una forma de colectivismo, o comunismo si así se le quiere llamar. El hombre no camina hacia ninguna dirección en particular, tampoco se eleva a un estado superior; pero es en la medida en que no concibamos mas que un estado, y Estado, en el que están bien diferencias tan abismales,  no va a ser posible siquiera descansar un día. Cuando aquellos que pueden se pregunten cuantos pueden hacer los mismo, ese día quizá algo empiece a cambiar. Por el momento, no queda mas que extinguirnos.

De la soledad y otros (un ensayo)

•Diciembre 4, 2008 • Dejar un comentario

Si se habla de silencio se habla de miedo, si se habla de soledad, solo queda el terror. El que no seamos otra cosa que unos monos desnudos, indefensos y con ínfulas de inteligentes no nos hace mejores ni peores, pero el que no sepamos más que ser a través de los ojos de otros en muchas ocasiones nos impulsa a no ser más que hojas moribundas arrastradas por el viento. No existe el otoño sin la desnudes que lo caracteriza, sin el sueño que poco a poco se va cerniendo sobre los arboles, la tierra y los animales. La estación del silencio, las estaciones de la vida, el continuo ir y venir de las palabras y los pensamientos, la ausencia.

¿Cuál es ese temor inmanente a la soledad y al silencio? ¿Que destruye mas a una persona y a aquellos que lo rodean si no esa imposibilidad de reconocerse en la solead? Tal vez es por esto que terminamos inmersos en una patética gregariedad y no en una agradable, y anarquista, sociabilidad.  ¿Quién soy yo si no soy nadie para otros? no termina siendo más que la imposición de un uno, que es a la vez inexistente, virtual, y por definición, hipócrita.

Y es así como se deviene eso contrario a lo que se quiere ser. Herman Hesse, tomando el cuerpo de Zaratustra, tiene un hermoso ensayo que se sitúa en el terreno de la defensa de la soledad. Juan Manuel Roca escribe sobre los espejos, sobre la imposibilidad de no ser otro cuando el otro solo puede existir en la medida de mis deseos, o ser destruido.  Así el homosexual solo puede serlo como la sociedad lo quiera considerar, el anarquista solo será el eterno utopista, o el parasito que solo puede existir gracias a aquello que dice atacar. La pareja solo existirá en la medida en que sea lo que yo quiero que sea. Nada más destructivo que esa sociabilidad enferma a la que nos acostumbraron.

Todas estas descripciones tienen un foco común, la relacionalidad percibida solo desde una dicotomía. Esta característica, primariamente psicológica, es fácilmente visible en individuos que le tienen terror a la soledad, y es el punto focal que determina las conductas destructivas que son comunes a este tipo de personajes. Recordemos de nuevo la metáfora del desierto y de las dunas, la percepción de la realidad como un plano vacio de significado y de fronteras, las características morfológicas de un plano siempre cambiante y sin posibilidad de estructuración de un mapa con coordinadas fijas, en otras palabras, la ausencia de un plano con significados abstractos e independientes de sus propios flujos.

Este tipo de plano agota todas las posibilidades del plano dicotómico, lo hace existente solo como un segundo en el continuo de tiempo. ¿cuál es la relación? Tenemos un sujeto que no puede existir en soledad, que no puede enfrentarse a si mismo, que no se atreve nunca de nuevo a mirarse así mismo a los ojos. Cuando solo se puede existir a través de otros se toma como común denominador la existencia relacional primaria en el circuito cultural donde el sujeto se desarrolla, en nuestro caso, las relaciones de pareja. Aparece entonces una linealidad con dos extremos, o la soledad o la existencia social primaria cultural, es decir, el sujeto solo puede existir si tiene pareja.  El resto de los matices sociales quedan relegados al olvido, y por lo tanto la importancia, anarquista, de la calidad de las relaciones sociales se olvida, tenemos a nuestros pies un sujeto que adquiere una  esencia destructiva. Tenemos también, al establecer una dicotomía de entidades concretas, un sujeto de poder, un sujeto racional y racionalizado.

El sujeto anarquista, al menos en sus procesos sociales, se caracteriza por ser un no sujeto, por hacer de si un plano sin coordenadas, pero al mismo tiempo un sujeto de decisión, esto es lo que podría llamar: un anarquismo del sujeto existencial. La existencia de un plano sin coordenadas es a su vez una decisión, el reto de hacerse así mismo. No es el acto de volverse un animal solitario, siempre apartado de todo lo que lo rodea, el lobo estepario es un animal que para escuchar un llamado, debe alejarse del ruido que en ocasiones lo rodea. ¿Quién no se ha sentado solo a observar con detenimiento un paisaje? O a apagado absolutamente todo solo para detallar las letras y las notas de una canción.

Definitivamente no es el facilismo que nos acosa en lo contemporáneo, es lo contrario, el que se pierde, el que empieza por destruirse, el que empieza por hacerse inexistente; solo así se aprende a apreciar lo que nos rodea, jugándosela, así sea por una vez, a haberlo perdido todo. Y si es posible, perder.


Islas

•Diciembre 4, 2008 • Dejar un comentario
Island, A Girls Life

Island, A Girls Life

El estado mínimo de las cosas, la palabra que solo existe precediendo el silencio.

No es solo el ruido del viento o la balsa que recorre un rió de muertos,

el cristal de lagrima que adorna los ojos; un espejo hambriento, escarbando la piel de su cuerpo.

P.d: Se sienta con los ojos cerrados, mientras escucha el crujido de la madera sucumbiendo al fuego. Escucha también el pasto, y de lejos las ramas de los arboles meciéndose en la noche ¿que pasaría si todos escucharan, que pasaria si por un minuto todo fuera silencio?

La ignorancia

•Noviembre 26, 2008 • Dejar un comentario

Parecería ser que hoy todos se refugian en el olvido; hordas de lotofagos devorando el tiempo,

Se desvanecen también las boronas que dejaste en el camino, te pierdes en las luces; las calles

que estan desiertas de estar tan llenas.

Parecería que crecer es matar todo lo que se ama… ¿y quien soy yo para decirlo?  si ya no amo,

si ya ni olvido.

•Noviembre 24, 2008 • Dejar un comentario

¿Porque debería yo dejar de ser un silencio?

¿Porque si el tiempo se escurre entre la  niebla?

¿Porque cuando llueve ya no es lluvia?

Si ya no sabe a madre selva, ni es el viento aquel que trae voces del desierto.

Aquel día se desvanecieron los rostros,  y las paredes se dibujaron de invierno;

Sobre las huellas quedo el hedor del olvido, el vago recuerdo de su forma,

de su piel adornada con manchas, que parecía una mujer hecha de estrellas y de luna.

De poder perderse entre sus ojos, azul cielo, azul manchado, azul imperfecto.

Como te lo he dicho entre sueños un millón de veces, una mujer imperfecta, plagada de perfecciones.

Y queda en duda…..

¿Qué es perderse?

¿Qué es consumirse?

¿Qué es saberse desvanecer?


Nicolas.

•Noviembre 11, 2008 • 1 comentario

Nada mas que esperar, y hacer fila en el silencio

caminar la fila de los muertos,

tejer con hilos de palabras las cadenas y los huesos.

La palidez del tiempo, que se arrolla,

hacer barcos y soñar marineros

Que llueva! que llueva!

gritaban los niños  ante el cielo, y llovía.

Pd: sino fuera porque escribir se parece mas a las lluvias del desierto, a los torrentes y luego a la espera, la paciencia; es esta la profunda naturaleza erótica de las palabras, su desnudes vital. (Anonimo)