Al ocaso

Asi bajo la sombra fue retoñando el tiempo

Las paredes se inflaban de viento,

ociosos resguardaban los dioses

era la puerta a la eternidad.

Caronte, dios sin dioses

Sobre la piel de aguas olvidadas

una barca rompe la monotonia,

los ojos aquí parecen voces.

Bajo el lecho se dibuja la silueta de mil dolientes,

vez las manos del barquero,

y te pierdes en los pliegues de la eternidad.

~ por rhinoceruz en Diciembre 11, 2008.

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