Que es ser anarquista

¿Qué es ser anarquista?
La imagen del anarquismo a través de su historia ha cambiado sensiblemente. Ya no es la teoría del utopismo que surgió en 1800 con Goodwin, tampoco el movimiento obrero que data de finales del mismo siglo y se empieza a desvanecer con la perdida de los anarquistas en España a principios del siglo pasado. La llegada del posmodernismo a mediados avisa de la necesidad de reformular muchas de las nociones anarquistas, sin dejar de lado la posibilidad latente de generar sistemas de organización social ausente de figuras institucionales normativas.
Pero quizá uno de los cambios más relevantes que ha tenido esta teoría de acción social es la situación del anarquismo en cuanto al horizonte de prácticas de poder institucionales o no, que se anidan en la sociedad. Aquí entra a jugar el concepto (o mejor proceso) de la destrucción de sí mismo; las instituciones como se conciben dentro de la modernidad son objetos externos, algunas veces vistos como necesarios otras como no. Pero en el momento en que entendemos que las instituciones, y sus prácticas, son humanas; debemos entender entonces que somos nosotros las que las mantenemos, y más aun que dentro de cada persona existen extensiones de las practicas de esas instituciones y de sus creencias.
Los relatos de poder macro que se dan en términos de Estado o de Cultura o de cualquier nivel de organización social tienen una existencia reciproca, no existen independientes de las unidades que conforman la sociedad. Las instituciones son la mistificación de estos relatos de poder, el Estado en occidente se construye a través de la concepción judeo cristiana de ciertas familias con “mayores favores” de dios, quienes en distintos países se organizaban con el nombre de realeza. También con las teorías del Estado Nación que surgen en la Grecia antigua con la filosofía apolínea, la razón que lleva a los hombres a un estado de progreso superior y supravital y necesariamente jerarquizado.
Todos estos relatos parten del seno de la sociedad, de determinadas interacciones que surgen en contextos particulares; la realidad se constituye a partir de un tiempo que los hombres busca volver absoluto. Los hombres a su vez en un movimiento circular reciben aquello mismo que han creado como algo que respira perfección, y esquematizan el mundo a través de sus propias creencias. Del mismo modo estas creencias juegan un papel importante en la ilusión de la construcción de la identidad. El modernismo individualiza al hombre y atomiza la sociedad, se recurre entonces a la supuesta identificación que hacen los científicos de aquello que es duro, esencial y previo a la ontología del ser, pero que es el ser.
Si las creencias han sido extrapoladas, mistificadas y son percibidas como perfectas, entonces el hombre busca allí una razón de existencia que le quite la responsabilidad de si mismo. Somos Colombianos, Hombres o Mujeres, Negros o Blancos, ricos o pobres, brutos o inteligentes; sentimos la necesidad de identificarnos como algo concreto para estar a la “altura” de la sociedad en la que vivimos. Es en este pequeño intersticio en donde se hacen evidentes las contingencias d l anarquismo de hoy; la posibilidad de una existencia anarquista sucede a través de la negación de sí mismo, ya que es en nuestras propias identidades y practicas cotidianas en donde se reproducen y perpetuán las practicas institucionales, es también en nuestras creencias sociales en donde el sistema “Estado” encuentra su combustible, es en nuestras prácticas cotidianas en donde el Estado encuentra la misma justificación de su existencia.
Ser anarquista no es definirse dentro de un esquema particular de acción y percepción del mundo, incluso negar el Estado se convierte en una forma de existencia reaccionaria en donde los significados son solamente creados a partir de la misma negación de algo. Dejando la posibilidad de acción y creación encerrada en el mismo sistema que se intenta derrotar. La creación de formas alternativas de vida, que ha sido ampliamente argumentada en este blog, implica un anarquismo íntimo que a su vez es profundamente pro social. Si el sistema se ha construido sobre la dicotomía entre lo privado y lo público, se hace necesario tumbar estos dos muros con el fin de comprenderse a sí mismo como un individuo que es a su vez público y privado en su existencia.
En ese sentido no se busca llegar a la raíz de ningún problema para así transformar el mundo, la cultura y la realidad entidades rhizomaticas. Lo establecido está establecido solo dentro de un contexto particular, no tiene existencia previa a las comunidades sociales en donde se crearon.
Si hoy me preguntaran que es ser anarquista diría que el anarquista de hoy es el que se niega a sí mismo como principio de negación de lo establecido. Y ante la posibilidad de crearse nuevamente decide crearse a través de reglas que lo satisfagan pero que al mismo tiempo tengan conciencia de la existencia social de hombre, es decir de un factor ético autónomo que se constituye como lineamiento existencial. Debemos dejar de ser parásitos del sistema, tal como sucede con ciertas farsas punkeras que ahora se apropian del anarquismo, y que no son más que la reproducción negativa de el mismo sistema que dicen atacar.
También diría que el anarquista no es nadie, que no tiene identidad fija, es que un nómada que busca comprensión mas no explicación; que al negarse a si mismo se libera de la institucionalidad para no reproducir cotidianamente todo aquello que sostiene al sistema. Alégrense, por malas razones siempre hemos sido considerados soñadores, en un mundo en que el sueño ha sido racionalizado, psicoanalizado, sistematizado, es mejor seguir siendo soñadores en un mundo que ya ha perdido toda esperanza en sí mismo, es mejor empezar la pelea perdida para no tener nada que perder. El anarquista no es, porque no nace así, del mismo modo que la sociedad humana no tiene una creación esencial de estructuras jerárquicas. El anarquista es, por decisión.

Nicolas

~ por rhinoceruz en Septiembre 15, 2008.

3 comentarios to “Que es ser anarquista”

  1. Bla Bla Bla. No se llegara al anarquismo puro, pero no etiquetarse bajo “identidades” no significa negarse a sí mismo.

  2. Ni se quiere llegar al anarquismo puro, la pureza escoden dos rostros bastante oscuros: La primera el concepto de un sistema político puro o perfecto como tal, cuando uno de estos dos conceptos interactúan con el mundo real, lo único que surge es coerción, la perfección no tiene tiempo ni tiene espacio porque territorializa la “realidad” dentro de su misma existencia, la tiene que volver absoluta.
    Segundo, para que exista una pureza dentro de lo social se tiene que asumir que el hombre puede producir una pureza, es decir que el hombre es puro en algún momento, esto tampoco es cierto, es el mismo tipo de negación ya que al concebir el hombre como puro se le vuelve absoluto, se le desprende de lo vital.
    Finalmente, la negación de si mismo implica la concientización de la personalidad como un producto social, es decir son mis experiencias las que me hacen lo que soy. El no etiquetarse bajo identidades implica quedarse en el vacío, o lanzarse a él, buscar el lugar donde uno se hace así mismo, no existe acá traición, no bajo la propuesta general; ya que la personalidad está compuesta de roles aprendidos culturalmente que después son convertidos en identidades. Es quizá la incapacidad de negar el cambio, la capacidad del ser de ser otro por medio de la decisión, del aprendizaje y la experiencia, la misma capacidad de estar vivo, es quizá esto a lo que usted hace referencia.

    Nicolas

  3. esto es algo muy important para la ciudasd
    ser anrquista es noser del monton

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