La corta historia de Don Joaquín
¿y si lo sabías? Pregunto el viejo postrado en la cama.
A veces las preguntas se responden mejor con preguntas, que a la largan se convierten en respuestas que uno se da a uno mismo, que a veces son espejos y otras ilusiones.
Lo vi morir allí, entre las sabanas carcomidas por polillas, ese día acababa la primavera, era, según decían, el día mas largo del año. En estas latitudes las flores nacen sin avisar ni tener en cuenta las estacionas, aquí la lluvia y el sol se reparten de forma equitativa (y caótica) los días del año, aquí morimos en invierno el mismo día que morimos en verano, ¿a quién le importan las estaciones? Fue así como murió don Joaquín,; un día en que llovió temprano, mientras aspiraba sus últimas bocanadas de aire, y que al morir dejaba ver entre las nubes, los primeros rayos de sol. Don Joaquín, así lo llamábamos por respeto, y porque siempre fue el único que vivió solo y en su soledad solo podía tener alegría; nació y vivió toda su vida en las cuatro paredes que hacían su casa, era un conjunto de cuartos desorganizados donde guardaba un sinfín de libros y viejas revistas.
Lo recuerdo desde pequeño, sentado en la acera con una botella de whisky a medio terminar, un vaso con tres cubos de hielo, un lápiz y un cuadernillo lleno de hojas amarillentas. Escribía al ver la gente pasar, decía que cada ser vivo contaba una historia en sus gestos, en su forma de mirar, y de caminar. Se imaginaba lo que pensaban, si era una mujer describía de forma detalla su vestimenta, poco a poco la imagen se iba volviendo un relato, ya no era alguien que pasaba, era un famoso caído en desgracia, a una pobre niña buscando afanosamente algunas monedas para alimentar a su familia, un viejo y encorvado obrero que regresaba a su casa pensando en no querer volver nunca más, en el tedio de los días ; Don Joaquín pensaba que era esto lo que nos mataba a todos al final, y creía que no había un camino o un destino, que cada cual se debería revelar contra sí mismo y atreverse a ser feliz, el nunca fue nadie, y así lo quiso, al menos eso decía.
No fue sino hasta años después de que mi infancia termino que me entere por boca de mis padres de la historia de aquel viejo, estudiante de alguna ciencia humana en una universidad ya tragada por el tiempo y la mediocridad, lo dejo todo en el momento que su camino más claro parecía, escribió en una pared (de esas que todavía eran hechas de barro y paja) una diatriba contra sí mismo y se dedico a caminar. Un día, poco antes de morir, me confesó que había estado en las revueltas de mayo del 68, y que allí vio como los estudiantes tiraban piedras por aburrimiento, y como renegaban contra un sistema que se les antojaba ajeno a todo, fue allí donde se dio cuenta, por primera vez, que el mundo era un lugar de cuento, y se convirtió en comunista radical, pregonando contra los gobiernos e intentando salvar al pueblo, después se volvió anarquista, cuando leyó un libro llamado “el archipiélago gulag” y supo que ni a los trabajadores se les podía salvar; porque todas las personas se levantaban cada día, esperando un ángel salvador, alguien que los encadenara al sueño de ser otro, y al otro de ser nadie, con tal de poder dormir.
-si vamos a morir, que nos podamos cagar de la risa el día que cerremos los ojos.
Y ese día, el día que cerró los ojos, una carcajada broto de sus labios, y todos en la calle supieron que había muerto; guardaron un minuto de silencio, Don Joaquín había muerto de viejo, no pudieron las cajas enteras de cigarrillo, ni los porritos que se fumo todas las noches antes de dormir, tampoco pudieron sus enemigos, que antes fueron amigos, y aprovecharon cada momento para traicionar. Don Joaquín creía en la palabra y en el honor, decía que estos ya habían muerto, pero los guardaba en su corazón.
Yo guardo en el mío el día que, por primera vez, repare en el, cantaba una canción de esas viejas, que yo todos habían aprendido a olvidar…
“Ella va triste y vacía
llorando una traición con amargura
por aquel que le decía
que era su amor y su locura
va tratando de lograr lo que ha soñado
aprovecha la experiencia de la vida
va olvidando sufrimientos del pasado
la calumnia y la mentira la castigan
la calumnia y la mentira la castigan..”



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