Liberados
No existe nada que pueda pesar más que las imágenes que vimos ayer durante el transcurso del día. Ni la ideóloga ni las diversas formas de pensar que puedan existir sobre el mundo, ni las contrariedades políticas o sociales que versan sobre los diversos problemas que nos aquejan a los monitos desnudos. La liberación de los 15 secuestrados por las FARC (por parte del ejercito, en una operación en donde ya mucho se ha reseñado, no hubo un solo disparo) es una demostración paradójica de cómo a veces se puede hacer guerra sin hacerla; y no solo vale como un impecable efecto de una inteligencia, que como dijo Uribe, solo es la inteligencia de un pueblo reflejada en una situación en particular.
El valor añadido se sitúa en las palabras mismas de los liberados, quienes en sus años de cautiverio tuvieron la oportunidad de establecer relaciones que en otras realidades hubieran sido imposibles, de encontrar en otros, muy diferentes en diversos aspectos, la humanidad necesaria para sobrevivir una de las peores experiencias que puede vivir una persona. No hay que olvidar, lo dijeron todos con sus propias palabras, que allá quedan cientos esperando, y que entre la maleza de las llanuras, selvas y montañas de este país, quedan muchos más que ya no van a regresar. La valentía de los soldados y de la misma Ingrid Betancourt, a quien he criticado, pero a quien veo ahora desde una óptica diferente.
El mejor regalo que nos pueden traer los secuestrados liberados es la experiencia de diversos sectores de la sociedad, quienes vivieron juntos la experiencia del secuestro, y encuentran en medio de la selva que toda esa miríada de barreras sociales y aparentes abismos que se han creado en Colombia, no son más que frágiles constructos que han contribuido de forma significativa en el estado actual del país. Las imágenes de ayer, a pesar del evidente abuso que hizo el Estado, solo pueden ser explicadas desde la felicidad inmensa que sienten los familiares después de años y años de zozobra; y de los secuestrados, quienes estuvieron encerrados en ese laberinto Borgiano algunos por una década.
Pd: pareciera que el tiempo es irrelevante, vemos nuestras vidas y su lento pasar de hojas desde el tedio, no llegamos a imaginar lo que es el tiempo prolongado de cautiverio en condiciones infrahumanas. Solo siéntense a pensar por un momento, en donde estaban hace 10 años, que hacían y como eran; ahora hagan todo el recorrido, todo lo que han cambiado (algunos incluso son incapaces de cambiar), todas las experiencias acumuladas, buenas y malas…. vean lo que son 10 años.



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