La Ciencia Real
Ciudadanos, es decir, componentes humanos de un contrato social en un determinado momento y espacio. Pero el ciudadano no es solo el componente, la unidad estructural, es también la unidad cognoscitiva y cultural básica, el elemento activo que lo es también, aun en su pasividad. Las sociedades institucionalizadas no pueden llegar a serlo, no sin antes tener un componente místico, el sueño de lo humano se extrapola a la red social, y se extiende en esta como un virus, que poco a poco va constituyendo. La organización social basada en superestructuras de control y coerción no parte de la simultaneidad de sus componentes en la búsqueda de la convivencia, es necesaria la promesa, y es necesario el discurso del poder. En sus etapas iníciales este se relega a las leyes, a la normatividad que, circularmente, se auto argumenta como un elemento sino necesario, esencial para garantizar la convivencia; la ley se convierte entonces en el fin y en el instrumento mismo. El policía se asoma a la calle y dice “yo soy la autoridad”, el poder se vuelve entonces capilar, los elementos humanos, se convierten ahora en los abanderados de la verdad. Si el poder es abstracto, es necesario darle un rostro humano, el policía, al decir que es la autoridad, se convierte a sí mismo en un guardián no de la convivencia, sino de las leyes, él encarna la ley en sus actos, define el bien y el mal.
La presencia de una normatividad solo se puede explicar desde la mística, porque las leyes, a pesar de que cualquier gobierno las amaña y transforma a su gusto, es vista como un elemento absoluto, la ley es como la comida o el aire, sin ella no habría vitalidad. El discurso biológico se ha fundamentado a sí mismo con estas mismas características, la vida solo puede ser, si existen normas que la sostengan. La mejor forma de demostrar esto es a través del dogma principal de las ciencias de la vida, la evolución: Sabemos que existe, que los organismos están cambiando constantemente gracias a un sinnúmero de contingencias tanto internas (genética) como externas (el ambiente). La interacción reciproca genera aspectos como la selección sexual y la selección ambiental, las especies van evolucionando y se van diversificando, van desapareciendo para dar paso a formas de vida dominantes, la dominancia es solo temporal y todas las especies están condenadas al cambio, la vida está ligada a la transformación constante de un sistema abierto, caótico y entropico.
En su afán de constituir lo que llama “las leyes de la vida”, los científicos han dedicado la ciencia a tratar de develar las formas concretas en cómo funcionan los organismos vivientes. Para el discurso de la ciencia real son estas leyes las que garantizan la constitución de la vida, si el orden establecido (previo a la percepción y construcción del discurso científico) y jerárquico garantiza la vida, este orden se debe extrapolar a lo social; se desprenden entonces dos posibles colorarios: todos los seres vivos están sujetos a una serie de leyes, descubrir cuáles son las leyes tanto psicológicas como sociológicas permite a la sociedad generar un reflejo puro de sí misma desde la ciencia; del mismo modo, si para la biología son las leyes y reglas lo que permite el éxito de la vida, la humanidad debe hacer uso del conocimiento que tiene de sí misma, para acentuar estas leyes y dar así a la sociedad un orden deseado que garantice la dominancia y perpetuación de la humanidad.
La ciencia regula entonces la sociedad con un elemento constitutivo y un elemento descriptivo, la constitución se hace a partir de la suposición de que, si es gracias a las leyes que la vida tiene éxito, la humanidad debe tener y crear leyes universales que garanticen su buen funcionamiento. La descripción hace referencia a la suposición misma de que existen leyes universales, y que estas pueden (y deben) ser desentrañadas para así, por medio del control de variables, encontrar la forma optima y perfecta mediante los cuales los humanos debemos funcionar. Ahora, la ciencia es un discurso, tiene la ventaja, a ojos de los modernistas y los racionalistas, de que permite un acercamiento alejado y desapasionado de aquello que está afuera. La ciencia real es dependiente de sus mismos supuestos, es también mística porque hace referencia a los elementos esenciales del universo; es circular porque es solo dentro de su misma concepción, que se supone que estos elementos esenciales del universo, son externos a su propio discurso e ideología. En otras palabras, la ciencia real solo puede existir gracias a los deseos y expectativas de su propia ideología.
¿Qué pasaría si la ciencia pudiera dar cuenta de todas las interacciones, reciprocidades y variables a las que está sujeta la “realidad”? la respuesta es sencilla, dejaría de existir, la metodología científica, más allá de garantizar un conocimiento real, garantiza el mantenimiento de los mismos sistemas de poder sobre las cuales se sostiene. Una vez la ciencia pueda dar cuenta de todo lo que atañe al universo, se verá sumergida en un caos que destruirá sus propios axiomas y dogmas, la multiplicidad de relaciones reciprocas hacen imposible la organización y estructuración racionalista, deslegitiman el conocimiento como esta propuesto. Esto, sin contar la pasionalidad y la subjetividad propia de toda forma de conocimiento.
Recuerdo que en algún momento, alguien me dijo: “ah, entonces si se da cuenta que la razón es la mejor forma de conocimiento”. ¿La mejor forma para qué? Pregunto yo, solo se podría describir una forma de conocimiento como mejor, si se tiene en cuenta que hay algo hay afuera que se puede conocer en su totalidad, y que existe una metodología más exacta que otra. Solo a través de la abstracción del mundo, a niveles metafísicos e ideológicos, se puede llegar a creer que existe una forma de conocimiento mejor que otra. Del mismo modo, en que las religiones construyen a Dios. ¿Cuál es la respuesta a esto? ¿Se deben mejorar las formas de conocimiento? ¿se debe tener fe en el progreso de la ciencia? Todo tipo de respuestas y preguntas resultan siendo áridas voces que se pierden en el discurso científico, porque no existe una mejor forma de aproximación al conocimiento.
Estos son parte de las problemáticas que afectan la ciencia real en relación con sus propias metas y discursos, la búsqueda de la verdad es diferente a la búsqueda del conocimiento, no existe más que una relación aparente entre lo que los científicos describen como verdad, y lo que muchos nos limitamos a ver como conocimiento. La verdad esta relegada a las leyes, y solo la aplicación rigurosa de normas permiten al científico real acercarse a la “realidad”, algo que en el fondo es equivalente a verse en el espejo para esperar conocer todo lo que es humanidad. El científico vive en su propia jaula de oro, es ya prisionero de sí mismo, y su poder sobre la sociedad lo lleva a hacer prisioneros a otros, de aquella realidad que describen como verdad.



EL TEMA ME PARESIO MUY INTERESANTE OK