Un Mensaje de Esperanza

Se celebro el 11 de este mes el dia mundial del enfermo

Por:

Eduardo Zuluaga Consuegra

El enfermo es alguien que sufre por razones de una alteración más o menos grave de su salud, lo cual, si bien es cierto ocurre por causas inconscientes o ajenas a sí mismo: condicionamientos genéticos o sociales, infecciones, heridas y virus, tiene mucho que ver con el estado de la mente de la persona. Cuando ella posee una mente positiva, es más probable que su sistema inmunológico pueda crear las defensas suficientes para mantener sano su organismo, evitando las enfermedades o combatiéndolas de manera eficaz para hacerlas desaparecer muy rápido

Es innegable el apoyo que ofrecen las ciencias médicas para ayudar a los enfermos en el reestablecimiento de su salud; sin embargo, el potencial más grande para mantenernos sanos o curarnos, cuando se ha introducido alguna enfermedad en nosotros, radica en una mejor comprensión y uso de la mente. Lamentablemente muchas personas no tienen aún muy claro lo que es la mente. Eso lo hemos podido comprobar entre Jak, mi amigo periodista, y yo.

Al preguntarle a distinto tipo de personas: ¿Sabe usted lo que es la mente? Encontramos respuestas muy variadas: “eso es una pregunta muy difícil”, “la mente es lo más grande…”, “es eso que lo maneja a uno”, “es el centro de control de la persona”,…

Sin embargo, descubrimos que una vez que se ayuda a los entrevistados a entender el concepto, no es difícil lograr que la mayoría acepte que la mente puede ser vista como: “ese mundo interior o especie de pantalla imaginaria donde aparecen imágenes, ideas o sensaciones de recuerdos, temores, ilusiones, sentimientos y, en general, cosas no materiales; algo que unas veces manejamos y otras veces nos maneja”.

Cuando se alcanza una mejor comprensión sobre lo que es la mente, preguntamos: ¿Quién maneja su mente? Nos dimos cuenta que resulta ser una pregunta un poco complicada pero útil. Algunos entrevistados consideran que ellos y su mente son la misma cosa, que está en manos de Dios o del destino; por eso, debemos creer en Él y confiar en el destino. Sin embargo, cuando preguntamos: ¿Quién mira todo eso que hay en la mente, cuando lo hacemos con los ojos cerrados?, comenzaron a darse caras de sorpresa: “¡nunca lo había pensado!”, “por supuesto, ¡yo!”.

Otros entrevistados, la mayoría, reconocen inmediatamente que ellos y sus mentes son dos entidades diferentes que comparten el manejo de la persona:

 - Que algunas veces uno se deja manejar por la mente. Y cuando eso ocurre,  es más fácil que hagamos o dejemos de hacer cosas de las que después nos arrepentimos y nos digamos: “!Ah, que bruto! ¿Por qué le fui a decir eso a esa persona?”, “¿por qué no hice nada, cuando aún tenía tiempo?”, “si me hubiese controlado mejor, no habría tenido ese problema con mi mujer”, … Después vienen los arrepentimientos.

- Que cuando nosotros manejamos la mente, las posibilidades de cometer errores disminuyen y la vida fluye más plácidamente.

 Una última pregunta fue: ¿Su usted aprendiera a manejar mejor su mente, se enfermaría menos? La respuesta casi unánime fue: “Pues claro, pienso que muchas veces me enfermo a mí mismo, sin darme cuenta que lo estoy haciendo”.

Nuestra reflexión para esta semana, cuando se celebra el día mundial del enfermo es: ¿Por qué no aprendemos a manejar mejor la mente? Existen cientos de técnicas de diverso origen que nos ayudan a relajarnos y a estar más dispuestos a mirar dentro de ella, sin evaluar ni juzgar nada de lo que allí vayamos encontrando. Al hacerlo así, la mente se va convirtiendo en un excelente sirviente a nuestro mando, en lugar de ser el tirano que muchas veces nos maneja y nos enferma.

 

 

~ por rhinoceruz en Febrero 13, 2008.

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