Ya están libres. A pesar de todo…
¿Que mas podemos querer?
Seria así, si no faltaran 700, todavía encerrados allá en la selva. Seria así pero quedan cosas para recordar, la sistemática violencia de las Farc hacia la población civil. La, no sorpresiva, pero indignante frase de apoyo del ministro Ramón Rodríguez Chacín: ¿”Estamos pendientes de su lucha, ustedes tienen que mantener su esfuerzo”. Esto es una falta de respeto, no contra ningún presidente, ni contra ningún gobierno, es contra todos los que están por allá secuestrados, muertos, desaparecidos. Por los inocentes y por todos los que directa o indirectamente han sufrido de esta guerra, han sufrido por culpa de la guerrilla.
¿Sencillamente me pregunto si lo que dijo este señor, no es lo mismo que cuando Uribe dice algo así a Bush? Rodríguez Chacín acepto con esta frase que apoyaba cada uno de los actos que la guerrilla ha cometido contra la población civil inocente. Les dio el visto bueno de Bojayá, de los secuestrados por razones políticas, pero sobre todo por los secuestrados con fines políticos. Los apoyo en sus intentos de aterrorizar la población civil en Villavicencio, los llanos, Choco y muchos otros lugares del país. Como ser humano, le agradezco lo que hizo,
La muestra de la facilidad de la liberación es una muestra de las complejas relaciones entre Chavez, mediadas por el ya nombrado ministro, y las Farc. En la frustrada liberación de final de año había mucha gente, muchas fuentes periodísticas, publico; en esta solo estuvo el bastión mediático de Chavez, TeleSur, el Fox (porque ni siquiera podrían ser Al Jazeera) de la nueva izquierda imperialista.
Las dos liberadas traían no un mensaje, un sentimiento, “no nos olvidemos de los que todavia estan secuestrados”. No hay mejor sentimiento de felicidad que el regreso de Clara Rojas y Consuelo Gonzales, es alegría por su familia y por uno. Hubiéramos querido que también liberaran a un ciudadano común, alguien que no tuviera un precio político sobre su cabeza. Pero las mujeres humildes aun esperan en sus casas a los secuestrados, a sus hijos, sus esposos, sus esperanzas; son más, pero para otros (de lado y lado) es su peso el que cuenta, no es su humanidad, tampoco su vida. Son 7 y 6 años, hagan la cuenta, ahora hagan la de 10, 12 años; de los que no volvieron, ya no hay cuenta que valga.
En el momento en que nos empiezan a importar más los secuestrados, que la cantidad de lagartos, politiqueros, “revolucionarios” y oportunistas que les quieren sacar provecho. Ese día, hacemos que liberen los secuestrados.



Escribe un comentario