Los limites del mundo, en muchas ocaciones no son mas que percibidos.

Existe la palabra, como constructo de realidades, como rio de popo que diariamente inunda los oídos y se cola por los pliegues del cerebro, como promesa, como convicción moral y de vida; como acto realizador, como discurso de poder o de emancipación de poder,  existe la palabra y de ella se desprende el mundo. Somos animales, pero también somos sociales, somos entonces, bestias sociales. 

Para vivir en sociedad es necesario un sistema de comunicación, de coordinación de significados y de identificación de comunidades. Muchas teorías se han acercado la comprensión de eso que se llama comunicación y por extensión a eso que se llama humanidad.  Aunque es cierto que aquí es donde se hace evidente la argumentación circular de las explicaciones, este daño solo afecta las concepciones racionalistas y lineales que intentan explicar del mundo.  Esto sucede porque el racionalismo trata de explicar el mundo como si la explicación se pudiera desprender de el contexto de donde surge la metodología explicativa; en otras palabras el racionalismo y la constitución modernista del mundo tienden a creer que lo desarrollado por estos es el camino de la verdad, una iluminación gnóstica que nos permite aproximarnos a eso y verlo fielmente como es.

Pero eso de ver las cosas “fielmente como son” son argumentaciones falaces que en su raíz también se vuelven circulares, la fidelidad al mundo solo se puede entender desde la fidelidad del método. Pero sucede que la “fidelidad del método” es también una justificación, y es al mismo tiempo un constructo social, un juego de lenguaje que nace dentro de un contexto particular; en este sentido las verdades proclamadas por el racionalismo solo serian verdades dentro del contexto social he ideológico de la modernidad racionalista.

La evidencia de esto, al menos la más palpable, sucede en la psicología y en general en todas las ciencias sociales. Se pueden observar los efectos del psicoanálisis dentro de la sociedad, la construcción de identidades psicológicas que parten de la explicación psicoanalítica. Es necesario entender, que en la psicología no existen tanto explicaciones fieles a la realidad psicológica de los individuos, como construcciones que se asimilan y que toman la forma de verdades; se vuelven verdades en el sentido en que son legitimizadas por la ciencia y por lo tanto por la sociedad, mas no son verdades encontradas, identificadas por la ciencia.

Existen otras esferas del conocimiento donde se puede identificar esto. Las diferentes teorías políticas propuestas en la modernidad, en especial las dominantes, se configuraron como modos únicos y excepcionales de constituir y organizar la sociedad. El materialismo dialectico del comunismo, al igual que esa ilusoria democracia en la que vivimos no son más que el resultado de un proceso de legitimación de relaciones de poder políticas y económicas. Legitimaciones que partieron de la imposición a través de discursos de poder que planteaban un progresismo, una verdad y una conveniencia del sistema político propuesto.

Estas creencias, que se convierten después en verdades y dogmas, degeneraron también en imposiciones ya no solo discursivas sino físicas. Se paso de la justificación teoría a la justificación económica o armada impuesta. Tanto la democracia capitalista como el comunismo socialista venden dogmas que más se parecen a una religión que a una teoría social. Los dos instrumentalizan discursos como el de la libertad o la equidad, discursos que si históricamente son comparados con las consecuencias de los sistemas políticos quedan deslegitimizados por los horrores que han creado y en que se han convertido.

No existe en realidad más que un potencial de discurso, un potencial de construcción de realidad a través de propuestas discursivas. Si la construcción de la realidad sucede por medio del lenguaje se hace necesario crear nuevos significados, incluso significados de orden político y social que se alejen tanto de la izquierda como de la derecha. Existe sin embargo el problema de que históricamente la sociedad esta tan ligada al discurso político moderno, que se hace difícil entender que es posible construir nuevos significados de orden de la sociedad; creemos que el mundo solo puede ser de izquierda o derecha y no hay otra opción que existir así.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

~ por rhinoceruz en Noviembre 30, 2007.

Una respuesta to “Los limites del mundo, en muchas ocaciones no son mas que percibidos.”

  1. No podemos estar más de acuerdo en planteamientos hechos en su post tales como la necesidad de la construcción de nuevos significados, como los marcos interpretativos definen la validez de las ideas y como muchos tienden a creer en la imposibilidad de nuevas ideas y nuevos significados. Sin embargo como de costumbre le planteo preguntas que me parecería muy interesante discutir: ¿Cómo se da el proceso de construcción de significados en grupos sociales complejos como en los que actualmente vivimos? No pretendo con esta pregunta buscar una explicación del proceso sino apuntar a factores como la influencia de los medios de difusión de la información en dicha construcción. Aún en el caso de apelar a la individuación y formación parcial -en pequeños grupos que se van propagando- de nuevos significados, como sería el ejemplo de blogs y grupos de participación ¿Cuál es el efecto social que la creencia en la imposibilidad de nuevos significados tiene sobre las nuevas propuestas? esto es ¿cómo una propuesta diferente y divergente de posturas de izquierda o derecha tiende a ser rápidamente asimilada a una de esta ideologías debido a la tendencia cognitiva de categorizar la realidad que ud sostiene? (un ejemplo sencillo serían las incongruencias lógicas y existentes de un Anarquismo Socialista o el típico, y criticado, Anarco capitalismo)

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